Un día el aprendiz decidió llegar hasta el centro de donde sale todo para pedir explicaciones a los que mandan. Cerró sus ojos… Se elevó hasta quedar entre la luna y la tierra y mirando al sol se preguntó: Para dónde voy? Siguió la bruma que lo une a todo. Pasó por el sol, el centro de la galaxia, llego hasta el centro del universo y saltó hasta el centro del multiverso. En donde todo se decide y forma. Entró en un gran domo completamente iluminado por una luz muy cálida. De pie en el centro comenzó a hablar y cuestionar todo lo que tantos años había guardado en su interior. A medida que pasaba el tiempo, iban apareciendo en su corazón las respuestas a cada una de sus preguntas. Parecía que alguien detrás del domo lo observaba. Poco a poco, su alma se fue llenando de paz hasta sentir esa cálida luz saliendo de su pecho. Entonces dijo: ahora sé que no necesito venir hasta aquí, siempre estuviste en mi pecho. Gracias.
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Siento que la nave que me prestaron me empieza a fallar. Ese día la puerta se cerró detrás de ti. Siempre quise que cuando llegue el momento se rompa del todo, bien rápido, para no sufrir el cambio. Odiaría pasar años en una lenta agonía. Ahora ya no pienso igual, quiero tener el tiempo suficiente para poder recoger las últimas perlas, quiero poder tener la última charla con cada uno de los míos, quisiera llevarme las sonrisas de los que quiero y dejarles las mías a cambio. Después de eso sí, calculo que entraría en una nube de profunda calma y serenidad a esperar que la máquina diga basta.
El universo no se detiene por nada, ni siquiera reduce velocidad. Va a ser mejor que empieces a ocuparte de tu vida o te vamos a pasar por arriba. Después no digas que la vida es injusta.
Preparate para cambiar. Descubrir que deseas cambiar para ser mas feliz ya te ubica en el grupo de los pocos. Empezar a cambiar va a generar una resistencia en tu inconsciente y un rechazo en los que te rodean. No te desesperes, es normal y esta bien. Algunos se van para que otros nuevos puedan llegar. Te aseguro que todo va a estar mejor y el primero en sentirlo vas a ser vos. Afuera lo que ya no te sirve, adentro lo nuevo.
De mi abuelo aprendí a ser hombre. Aprendí que hay dos tipos de hombre, los caballeros de roble y las sabandijas. Sabandijas son los incapaces de cuidar a sus seres queridos. Suelen tener el ombligo muy grande y la conciencia muy corta. En cambio los caballeros de roble lo dan todo por asegurar el futuro de los suyos, no tienen feriados, ni se dejan las cosas para después. Lo único que importa es asegurar que sus seres queridos tienen las herramientas y la libertad necesaria para construir solos su felicidad. Malditas sabandijas. 🙂
De la profunda oscuridad saco el barro y las piedras que necesito para construir mi torre. Desde ella puedo ver cada día más lejos. Encuentro mis sueños y conquisto mis miedos.
Solo hay dos tipos de religiones : Las que te dan el poder a vos y las que te lo sacan por completo. Las primeras generan personas felices en cualquier situación. Las segundas solo personas incapaces de encontrar el camino.
Esa cosquilla premonitoria que nos calienta el pecho aveces, o esa sensación de estar conectados a todo, sería el idioma del universo y nuestra parte eterna. Para los interesados en crecer, a medida que se hacen más comunes sería un indicador de que vamos por buen camino.
Concentrate en mirarte hacia adentro. Experimenta con tu entorno. Incondicionalmente entrega tus experiencias al todo que te contiene. Dejate llevar…
Soy el gran barco que navega los océanos en busca de las rutas desconocidas. Con la certeza del éxito en su interior y la adrenalina de lo desconocido. Disfrutando cada milla recorrida como si fuera la última. Descubramos nuevos puertos con nuevas rutas. Nueva gente con nuevas culturas. El motor es tu corazón, en el puente de mando tu razón, el cielo es tu espíritu y el agua tu emoción.
