Cómo es que se te pierde un castillo?
Como puede ser que la demora en abrir su puerta te haga pensar que ya nadie
te quiere?
Qué hacés ahí tirada en el piso llorando tu desgracia cuando todo a tu
alrededor te ama?
Qué calamidad habita en tu alma para lograr tal efecto?
Cualquiera de nosotros lo daría todo por extirpar ese parásito que engaña
tus sentidos pero solo podemos acompañarte y estar a tu lado.
Esa es nuestra desgracia hasta el día que sonrías.
Fernando Sar

