El sabio se movía entre la gente casi imperceptible.
Parecía flotar dentro de un túnel que corría en otro tiempo.
Pocos entendían sus decisiones pero algo adentro de ellos les dejaba
confiar en él.
Su nobleza y su clara visión delimitan su camino.
Hoy ya no lo veo, se me ha perdido en las montañas.
Estoy seguro que continúa regalando buenos momentos como siempre, solo para
robarse las sonrisas.

Fernando Sar