Un día el aprendiz decidió llegar hasta el centro de donde sale todo para pedir explicaciones a los que mandan. Cerró sus ojos… Se elevó hasta quedar entre la luna y la tierra y mirando al sol se preguntó: Para dónde voy? Siguió la bruma que lo une a todo. Pasó por el sol, el centro de la galaxia, llego hasta el centro del universo y saltó hasta el centro del multiverso. En donde todo se decide y forma. Entró en un gran domo completamente iluminado por una luz muy cálida. De pie en el centro comenzó a hablar y cuestionar todo lo que tantos años había guardado en su interior. A medida que pasaba el tiempo, iban apareciendo en su corazón las respuestas a cada una de sus preguntas. Parecía que alguien detrás del domo lo observaba. Poco a poco, su alma se fue llenando de paz hasta sentir esa cálida luz saliendo de su pecho. Entonces dijo: ahora sé que no necesito venir hasta aquí, siempre estuviste en mi pecho. Gracias.
