El diablo no se te aparece con su piel roja y los cuernos.
Lo vas a ver con los ojitos de tu abuela.
En abrazos de madre.
Te va a enamorar antes de succionar tú alma.
Solo tu corazón te va a decir con certeza quién es quién.
El diablo no se te aparece con su piel roja y los cuernos.
Lo vas a ver con los ojitos de tu abuela.
En abrazos de madre.
Te va a enamorar antes de succionar tú alma.
Solo tu corazón te va a decir con certeza quién es quién.