Una hermosa persona me enseñó a rellenar los huecos que quedan entre la
gente.
A tejerlas para que puedan acoplarse perfectamente entre sí.
Con una sonrisa te pone límites, con una charla distendida te reconforta,
con una mirada amorosa te hace olvidar el dolor.
Espero llegar a ser un digno discípulo.
Fernando Sar

