Lo único que se interpone entre vos y tu felicidad es tu inconsciente. El mismo que sabe que tus miedos paralizantes no tienen sentido. El que tiene claro que todos tus traumas son heredados o adquiridos cuando eras niño. El que te boicotea sin querer, por que no sabe distinguir entre realidad y ficción. Es tu deber interceder para alivianar su carga. Saca lo que no sirve y agrega cosas que te salven cuando estés confundido. Bien, manos a la obra. Ya no tenés excusas.
Fernando Sar
