Llora, grita y patalea todo lo que quieras. Después te levantas, respiras suave y profundo y salís del lugar donde estés. Camina hasta cansarte, te sentas y mientras descansas un rato observa todo lo que te rodea con mucho cuidado. Date unos minutos. No hay apuro. Recién ahora pensa en lo que vos hiciste, olvidate de lo que hizo el resto. Ok, ahora volve, discúlpate y agradéceles por todo lo que te hicieron aprender. Si te sentís a gusto te quedas y si no te vas. Buen viaje, buena vida y mucha felicidad.