Siento que la nave que me prestaron me empieza a fallar. Ese día la puerta se cerró detrás de ti. Siempre quise que cuando llegue el momento se rompa del todo, bien rápido, para no sufrir el cambio. Odiaría pasar años en una lenta agonía. Ahora ya no pienso igual, quiero tener el tiempo suficiente para poder recoger las últimas perlas, quiero poder tener la última charla con cada uno de los míos, quisiera llevarme las sonrisas de los que quiero y dejarles las mías a cambio. Después de eso sí, calculo que entraría en una nube de profunda calma y serenidad a esperar que la máquina diga basta.