Hasta los 11 años viví en el paraíso. Hasta los 22 la vida me moldeo a puros golpes de martillo y cincel. Hasta los 33 fui sumergido en el más increíble de los juegos, formar una familia feliz. Hasta los 44 el juego subió de nivel y exigió cambios radicales, escenario nuevo y desafíos personales. Hasta los 55 me toca llevar profundidad a la vida superficial. Trascender. Hasta acá llego, vivir es realmente increíble.